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Cada día hay más competencia en la organización de bodas. Esto no implica más competitividad, que sería lo deseable, pero sí nos obliga a estar al día de lo que ocurre a nuestro alrededor. Como sabemos las bodas no son eventos sencillos, quizá hay demasiadas expectativas concentradas en unas pocas horas, de forma que el nivel de exigencia es máximo tanto para los organizadores como para el resto de proveedores. Se ha hablado mucho de la figura del wedding planner (WP), de lo importante que es contar con alguien profesional, que tenga criterio y conozca el mercado, pero realmente hay algo mágico detrás de todo esto; cómo se hace realidad ese proyecto, cómo se llega a emocionar, sorprender,  a los invitados en una boda? Eligiendo determinada decoración, puesta en escena, música, gastronomía…?

Realmente se trata de una mezcla de todo esto, las proporciones varían según cada caso y situación, pero siempre armonizando con la esencia de las personas que lo contratan.  Ese es el principal reto, captar la esencia, lo que va a hacer diferente su boda de las demás, lo que están buscando pero no han sabido explicar, y en eso es en lo que hay que ser expertos antes de nada, en las personas. Porque al fin y al cabo una boda no es una comida, es un encuentro con algunas de las personas más importantes en nuestras vidas, y los que la servimos somos los verdaderos anfitriones del evento. Realmente se llega a probar todo antes de la boda, el montaje, las flores, la música, el menú……. Y es en esta parte donde nos vamos a centrar,  en la coordinación gastronómica y ejecución técnica del evento.

Todo forma parte de un gran decorado donde se representa una función, como en un teatro, enmarcado por un reloj que marca los tiempos. Este reloj ha de estar perfectamente engranado, hemos de asegurarnos de que nuestro equipo de producción conoce el timming segundo a segundo, la coordinación del maître con el WP ha de ser absoluta, y a su vez con el chef que dirige la cocina. Desde que los invitados comienzan a llegar se desencadena un mundo de sensaciones:   los olores, la música, la luz o la falta de ella, la sonrisa de los camareros que nos reciben, nos van transmitiendo sensaciones que nos permiten percibir un determinado ambiente, van explicando qué es lo que queremos transmitir, por qué estamos allí. Y luego está el trabajo de los actores principales, que aunque muchos no se den cuenta lo son, el personal de servicio, camareras y camareros. Para representar bien un papel no hay nada como ensayar  y ensayar….. nosotros llevamos más de treinta años haciéndolo! Pero siempre con ilusión y entusiasmo, convencidos de dar lo mejor de nosotros.

De esta forma podemos coordinar perfectamente todos los mecanismos del evento, hacer que tenga sentido y se convierta en una auténtica obra de arte….. por cierto, estáis invitados!!

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